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Terra
La Coctelera

LA PIEZA

 

Tenía 9 años y el coraje infinito que sólo da la falta de vivencias en la vida.

Es por eso que, haciendo caso omiso a los rumores que había mamado desde mi nacimiento relacionados con “la pieza” , estuve varios días agazapada estudiando todos los movimientos de la casa para poder descifrar quién tenía la llave de entrada a la misma y dónde estaba escondida.

En ella vivían mis abuelos. Desde siempre perteneció a la familia, y por conversaciones que se interrumpían drásticamente cuando llegaba o me aproximaba, había llegado a la conclusión de que algo pasaba relacionado con la misma, pero nadie me lo quería decir.

Además, cada vez que inútilmente quería entrar en ella, los gritos de quien estaba más cerca en ese momento, coartaba el impulso, recibiendo además, una larga y muy bien estudiada reprimenda.

Entonces, cansada de tanto misterio, resolví develarlo personalmente.

Me fue difícil encontrar el escondite de la famosa y bien cuidada llave, pero lo logré por un descuido verbal de mi querida y recordada abuela Teresa, quien nunca supo de su indiscreción.

Ese día estuve demasiado nerviosa, a tal punto que las horas, otrora lerdas y monótonas, pasaban cual vuelo de águilas.

Y la noche llegó, y con ella los preparativos minuciosamente programados.

Me puse el pijama, saludé a todos y me acosté. Debajo de la almohada ya tenía preparada la linterna.

Esperé ansiosa a que todos se acostaran. Mi corazón parecía un caballo desbocado corriendo por el prado sin lazos ni alambrados, tal eran los sonidos que producía y repercutían en mi adrenalina que circulaba a muchas revoluciones por segundos. Lo sentía latir en mi garganta y en mis sienes.

Cuando comprobé que todos dormían me levanté sigilosa y fui hasta la cocina a buscar la llave que estaba escondida detrás de un ladrillo flojo de la marlera, donde mi abuela almacenaba el indispensable combustible para su cocina a leña.

Ya los latidos repercutían como bombos en mi cabeza, y al poner la llave muy despacito en la cerradura comenzó a erizarse mi espinilla haciéndome sentir una sensación que iba del calor al frío y del quedarme al huir.

Pero me quedé… y entré.

Todo estaba en la más absoluta oscuridad. Prendí tímidamente la linterna y me petrifiqué.

Cerca de la ventana que daba al patio trasero, había una pequeña mesa, y detrás de ella, entre un humo verde que flotaba en casi toda la habitación, estaba sentado un espectro con un turbante negro, esa penumbra sólo permitía que se notara su contorno por la iluminación que producían las velas que despedían un claro olor a incienso.

Comencé a desandar lo recorrido calculando el lugar de la puerta que estaba a mis espaldas con el sólo objeto de salir corriendo.

La figura se levantaba despacio, con una mano extendida hacia mí que ya hasta había perdido la noción de quién era, y en su avance, con una voz ronca y gutural decía cosas ininteligibles, suplicando que fuera a su encuentro, aunque me parecía que lo único que quería era atraparme y llevarme con ella.

Cada vez estaba más cerca. Me parecía sentir su respiración caliente y putrefacta danzando sobre mi cara.

Mi mano, volcada hacia atrás, tomó el picaporte que, negándose a que lo pudiera abrir, quemó intensa y profundamente mi piel.

Ya desmayaba. El terror producía en mí un dolor tan intenso en el pecho que creía que un infarto terminaría con mi corta vida.

De pronto sentí que me sacudían bruscamente. Abrí los ojos cargados de pánico y ahí, sobre mí, encontré la cara dulce y hermosa de mi abuela.

Di un salto en la cama y la abracé tan fuerte que mi ímpetu desmedido le produjo mucha risa. Había venido a invitarme a desayunar, así que solamente calcé mis chinelas y fui tras ella dando gracias de haber despertado de ese terrible sueño.

Ya sentada, y mientras servía su siempre exquisito café, refunfuñó diciendo como todas las veces _¿A ver cómo están de limpias las manos? Las levanté rápida para mostrárselas, porque el aroma de ese brebaje me atrapaba, cuando escuché que me decía:

_¿Qué te pasó?, ¿te quemaste?

Mientras la garganta se me cerraba nuevamente de susto miré mis manos y ahí, justo ahí, en la palma de una de ellas y como grabado a fuego, estaba la marca irrefutable e inexplicable del picaporte de “la pieza”.

Zaidena- Noviembre del 2009

 

TUS OJOS

 

chico-ojazos.jpgTUS OJOS

 

¡Qué linda mirada tienen

esos  ojos tan queridos!

Se vuelven sol cuando miran

y  son paz si están dormidos.

 

Yo no se qué hacer con ellos

cuando  taladran los míos,

me dan ganas de besarlos

y dejarlos sin respiros.

 

 

Me conformo con rozarlos

suavemente  o con delirio,

porque muero por amarlos,

y vivo por consentirlos.

Zaidena- 09-09-09

 

 

Mi Regalo

 

No te pedí la luna,

mas igual me la diste,

¡y tonta de mi,

me emocionaste,

maravillaste,  deslumbraste!

 

¡Pero nada te costó!

Ya estaba ante mis ojos,

ya era mía, tuya...de todos!

 

También me dijiste

regalarme  las estrellas,

las  más brillantes,

las  más luminosas,

y  las tomé y atesoré.

 

Pero hoy debo devolverlas,

no son tuyas, no son mías,

y así quedo nuevamente

vacía, sin la luna,

sin estrellas, sin tu guía.

 

Mas ahora me toca a mí.

Hoy, te regalo mi olvido,

lo pongo en taza de plata,

y te lo obsequio dormido.

 

¡Por favor no lo devuelvas!

es tuyo, mi preferido,

es el bien ganado premio

por este vacío enorme

en el que me has sumergido.

 

Zaidena- Agosto de 2009

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

 

Todo era un caos. Salí de trabajar tan rápido que ni siquiera me percaté de esa llovizna mansa y muda que caía sobre las cosas, humedeciéndolas en su silencio,  pero haciéndose notar altanera y obsecuente.

Estaba tan apurado que no me molestaba como otras veces que los vidrios de los lentes se empañaran por el calor que despedían mis ojos contrastando  con el frío irrespetuoso del aire que quemaba los pómulos y me hacía lagrimear desencadenando un llanto quedo y sin motivo.

Cuando por fin me percaté de mi apuro innecesario,  mis pasos comenzaron a aminorar ese ritmo avasallante que no sabía cómo explicar,  pero que sólo respondía a un presentimiento interno difícil de descifrar.

 Era un fuerza interior  mezcla de miedo, de ansiedad, de incertidumbre  lo que me llevaba a apurar el paso y querer llegar urgente a mi casa... o mejor dicho...a "esa" casa donde iba todas las tardes cuando salía de trabajar.

Llegué un rato antes de lo acostumbrado, mis manos temblorosas no podían conciliar la llave con la cerradura, hasta que por último la monotonía de la rutina pudo más y abrí la puerta.

Todo el interior era oscuro, tenebroso, grotesco, frío. Recorrí la estancia más por costumbre que por saber por dónde estaba caminando, pero llegué a la otra punta. De lejos ya presentí  el sillón de hamaca y casi de un salto me desplomé sobre él.

Comencé a hamacarme rítmicamente, pero con un ritmo suave, cadencioso,  mi cuerpo comenzó a relajarse, mis oídos se fueron cerrando a los ruidos externos para comenzar a oír los sonidos del silencio que me rodeaba.

Debía seguir esperando, tal como decía la nota que me dejaran en la oficina ya hacía quince días. Estaba cumpliendo estrictamente con todo lo exigido en ella.

 Desde ese tiempo que venía todas las tardes al salir de trabajar, me sentaba al oscuro en el sillón de hamaca y esperaba.  Y así se fueron sucediendo los días, pero hoy no, hoy era el día marcado como el día final, pero,  ¿cuál sería ese final?... aún no lo sabía.

Como tampoco sabía quién me había dejado el recado, pero sí había notado que me seguían, que constataban si cumplía o no con lo exigido, y por supuesto que lo hacía, pues temía que de no hacerlo algo malo le pasaría a mi familia o a mí.

A veces sentía como que me estaban tocando, notaba  el calor de otras manos sobre mi cuerpo, pero no alcanzaba a distinguir a nadie. Incluso llegué a pensar que mis neuronas  no estaban  funcionando como debiera ser.

En todos esos días que estuve sentado  en la penumbra, mi mente casi adormecida, hacía una  introspección de toda mi vida y  de todos los momentos buenos y malos que había vivido.

Hacía tanto que no pensaba que me costó muchísimo concentrarme y reflexionar, pero por fin lo había logrado, ahora era un recurso  que aprovechaba al máximo para ir viendo cómo mi interior y mis sentimientos habían ido evolucionando algunos, e involucionando otros con el transcurso de los años.

Realmente me asombró, asustó y asqueó ver que la involución casi había superado a la evolución, pues había pecado muchísimas veces de soberbia, de orgullo, de indiferencia, de autosuficiencia, y de muchas actitudes que no condecían con la forma en la  que mis padres me habían criado.

 Esto que notaba en mí era el fruto de haber vivido sin meditar y sin pensar en otra cosa que no fuera en mí mismo y realmente no me gustó.

Estaba pensando todo eso cuando mis ojos, ya acostumbrados a la oscuridad, descubrieron un papel sobre la chimenea. Corrí hacia él.  Mis manos nerviosas no lograban abrirlo.  Cuando por fin pude hacerlo, en su interior había una hoja donde decía..."Si te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño",  quedé más desconcertado aún. ¿Qué significaban esas palabras?, ¿quién las había escrito?, ¿quién las había dejado ahí?, ¿qué debía hacer ahora?, y lo peor de todo es que me resultaban conocidas, pero no lograba darme cuenta cuándo las había leído anteriormente ni quién las había escrito.

La cabeza me dolía de tanto pensar.

De pronto,  reflejos luminosos molestaban mis ojos...¿de dónde venía esa luz tan intensa?, ¿qué eran esos susurros?...¿por qué no podía moverme?

Y así estaba, parecía que un hierro atenazaba mi espalda sintiendo cómo dolía cada centímetro de ella, que esa inamovilidad era real. Quería moverme pero no lograba hacerlo, traté de agitar  los brazos pero los sentí atados cual marioneta a sus hilos.

Mi dolor y desesperación iban en aumento cuando de pronto una voz relajada y tranquilizadora que no sabía de dónde venía, comenzó a entrar por mis oídos y a llegar suavemente a mi cerebro.

Una mano se posó en la mía mientras comencé a oír  que me decía..."tranquilo amigo, tranquilo,... ya pasó, ya pudimos operarlo, sólo nos queda esperar que los minutos corran pero  le aseguro que estarán a su favor, la operación fue un éxito.

_ Lo que lo mantuvo vivo en estos quince días que estuvo en coma_ prosiguió, fue la fuerza de voluntad que puso en forma  inconciente  para nosotros pero bien conciente  para usted. No es fácil revertir una situación como la suya, pero lo logró, sólo quedará entonces  ir  recuperándose".

Ahora entendí  porqué  no debí  dejarme  vencer en el "invierno" de mi existencia , y era  porque luego llegaría  inevitablemente la primavera... y la vida  me aportaría momentos para poder disfrutarlos  de acuerdo a la estación que se me  presentara  y de acuerdo a esta nueva forma de verla, sentirla  y vivirla.

Porque aprendí  que no existe el futuro,  pues  el futuro que decía  ayer ya dejó de serlo para ser el hoy, y  éste en cualquier momento  se me  puede dar  o  quitar , sin protocolos ni preámbulos, sin permisos ni concesiones.

Los ojos me pesaban y se me iban cerrando sin poder evitarlo.

La camilla recorría suavemente el camino hacia "esa casa" que desde hacía quince días la había tomado como mía, pero que hoy había dejado de serlo para pasar a ser en ella  una  mera visita que espera  mansa pero impacientemente poder volver a "su" casa,  habiendo entendido "que el único trecho que da el adelante es aquel que cubre nuestro pie extendido".

Ya mis ojos se cerraron por completo, pero mi mente seguía funcionando biológicamente,  a sabiendas de que la vida me había dado una segunda oportunidad y que debería aprovecharla en este juego cruel e interminable de vivir y evolucionar.

ZAIDENA- 2009

 

 

 

TE DEJO ESTAS LINEAS

 

 

¿Sabés que hace mucho que quiero contarte que no soy muy diferente a vos?

Que tenemos diferencias, sí, pero sólo físicas.

Que siento, amo, necesito, exactamente igual que vos.

Que cuando te abrazo es para protegerte, y si no te digo la palabra que estás esperando o deseando escuchar, no es porque no la sienta, sino porque te quiero más allá de las palabras.

Que si estoy con vos, es sólo porque te amo.

Que entiendo tus cansancios y tus necesidades de cariño, pero si estoy a tu lado, ayudándote, teniendo paciencia ante tus enojos esporádicos, tu mal humor de muchos días, es sólo por eso, porque te entiendo, porque quiero ayudarte a disminuir tus preocupaciones.

.

 

Que a veces yo también tengo angustias y necesitaría llorar, pero no lo hago porque no quiero mostrarme débil ante vos.

Que quiero que pienses que soy tu poste, tu contención, tu muralla. La persona a la cual "vos" podés recurrir cuando te invada la tristeza y la desazón.

Que no te amo menos porque no te lo diga, ya que te amo más cada día y te lo demuestro con todas mis actitudes, a las que considero una ofrenda para vos.

¡Que soy  "hombre", sabés!, y a nosotros nos cuesta un poco abrirnos de la manera que ustedes necesitan. Nos dijeron tanto de niños...que éramos diferentes,... que no debíamos llorar,...que no debíamos mostrar debilidades,...¡que nos lo creímos!

Es por eso que te dejo estas líneas antes de irme a trabajar, pues quiero que sepas que te amo con mi vida, con mi hombría, con mis ternuras (esas que llegan a vos desde mis manos, en mis besos, en mis miradas).

Que soy hombre...sí. Que soy parco...sí. Que posiblemente sea muchas cosas más con las que no estás de acuerdo....¡ pero te amo mujer!... te amo tanto...tanto, ¡que sin vos simplemente no existiría!

 

 ZAIDENA 2009

A VOS

 

 

 

A vos, que sos omnipotente,

te digo que la vida es otra cosa.

Que los sentimientos

no se compran con minutos,

con "te amos" esporádicos,

con caricias sin las manos,

con besos sin tibiezas,

con palabras ahuecadas

y sin huellas.

 

A vos, que sos un narcisista,

te cuento que lo bello

es transitorio, es sutil,

es traicionero.

Que lo hermoso está acá...adentro,

en el alma, en la sangre,

 en ideas transformadas en palabras.

Que el envase es lo de menos,

que lo más.... está en el alma.

 

A vos, que todo te resbala,

te cuento que la gente

es importante,

hay que  verlas, valorarlas,

escucharlas con cariño,

pues sólo ellas llegarán hasta tu casa

a sacarte de esta soledad

que hoy te embarga.

 

A vos, que creíste que Cruzoe

era el ícono hacedor de libertades

¿no supiste que no pudo resolver

el vivir sin que nadie lo ayudara?

 

¡Pobre entonces!...¡Pobre vos!

¡Cuánta lástima despertás

dentro de mi alma!

Ojalá un  día te des cuenta

de que sólo eres humano,

un hombre, un solitario,

un carente de afectos,

un comprador de ilusiones,

sólo eso.. y luego... ¡ nada!

 

ZAIDENA-24-04-2009

 

 

METAMORFOSIS

 

METAMORFOSIS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amor de horas contenidas

con silencios austeros y difíciles.

Amor escondido a las miradas

que  no puede mostrarse en estas lides.

 

Amor que es pecado para todos

provocando esta ausencia de tenernos,

y escondiéndolo a la vista de mil modos

nos lleva poco a poco hacia el averno.

 

Amor, tan amado como amante,

con pasado, con presente y sin futuro,

que nos hace simular estar distantes

y haber construido nuestro muro.

 

Mas no puedo seguir con esta farsa.

Necesito gritarle al mundo entero

que te amo pese a todos,  con el alma,

¡y te quiero más allá de mis deseos!

 

Ya no importa que venga y me maldiga

por  llevarme lo que nunca me ha legado,

¡yo seré entre tus brazos la mendiga

que se vuelve princesa ante su amado!

 

ZAIDENA 10-05-2009

 

LAS DOS RAMAS DEL ARBOL

Eran las 23.30 hs. todo estaba en penumbras; sólo por instinto recorría el pasillo que la

separaba de la sala RAN . Le extrañó no ver a Horacio limpiando, pero él era así,

//nunca se sabía bien por dónde estaba, generalmente aparecía de golpe haciendo que el

corazón latiera más fuerte por el susto, pero con su simpatía, todo volvía a la

normalidad.

Siguió caminando. Con la tarjeta magnética abrió la puerta. Le dio trabajo, ya hacía dos

noches que se le trababa y abría con dificultad----“ voy a tener que pedirle al Director

que me la cambie, pero tengo que esperar, no puedo ir ante BALLESTEROS con este

problema… no por ahora---- pensó María Ruth.-

María Ruth RIVOIRA tenía 28 años, era analista microsófica en señales encriptadas de

software, la mejor del país y una de las más importantes del mundo (así quedó

catalogada luego de haber hecho la Maestría en Alemania).-

Siempre se quedaba a trabajar de noche porque a esa hora había poco personal y podía

hacerlo tranquila, sin interrupciones.-

La sala estaba vacía, semi oscura, sólo la iluminaba las pantallas de las PC con sus

cursores titilantes. Tomó la silla más cómoda y se sentó frente a la computadora más

completa y veloz. Prendió un cigarrillo disfrutando de hacerlo luego de un día de trabajo

e introdujo la clave que le permitía acceder a los archivos secretos.-

Mientras la clave recorría el interior de la PC buscando su acceso positivo, echó una

bocanada de humo haciendo círculos en el aire; su mente comenzó a dispersarse y a

recordar el día que entró a trabajar en el SERVICIO DE INTELIGENCIA DEL

ESTADO.-

Ese día llovía copiosamente, pero había sido citada por Ballesteros a las 9 hs. …. Y a

esa hora estaba ahí. Le había pasado de todo; se le rompió el auto, no conseguía remis, y

por último, el viento le había volado el paraguas.- Pero a las 8.45 hs. entró erguida,

firme, con absoluta desenvoltura y “mojada hasta los huesos”.-

Luego de una entrevista que duró casi dos horas, ya era personal del Servicio en el

Sector Informático, como Jefe del mismo, en un sub- grupo llamado A.I.P. (ACCESO A

INFORMACIONES PRIVADAS).-

El click del sistema la volvió a la realidad, apagó el cigarrillo y pulsó ENTER.- La

pantalla comenzó a llenarse de nombres, datos, números, direcciones.- Su trabajo

específico consistía en resguardar la identidad de las personas cuyas vidas habían

corrido peligro por ser testigos claves de grandes sucesos, casi todos ellos de

corrupción, asesinatos y crímenes económicos.- Hacía un seguimiento de los mismos a

través de los Satélites del A.I.P. , de manera que conocía todos sus movimientos, sus

amistades, sus conversaciones, sus trabajos, pues este satélite era uno de los más

sofisticados del mundo, cuyo alcance era conocido sólo por el Servicio Mayor; era un

secreto tan celosamente guardado que sólo Ballestero y ella conocían.-

Mientras desencriptaba nombres y direcciones le pareció que algo faltaba, sin precisar

qué.- Se prometió que al día siguiente haría un control exhaustivo de los mismos.-

Siguió trabajando; cuando miró el reloj eran las 3 de la mañana. Cerró la computadora y

se puso de pie para salir de la sala.- Luego de hacer unos pasos le pareció como que sus

pies de pegaban en el piso, miró hacia abajo y quedó horrorizada, estaba caminando

sobre un charco de sangre.-

Lanzó un alarido y quedó dura, el miedo la inmovilizó.- No sabe cuánto tiempo pasó

hasta que sintió que venían corriendo por el pasillo; bruscamente la puerta se abrió y

entró personal de seguridad que debió estar siguiendo lo sucedido a través de los

monitores.- Prendieron las luces y ahí, detrás de la fila de P:C. del medio, tirado en el

suelo, estaba el cuerpo sin vida del querido Horacio, con un tiro en la frente.-

La sacaron de la sala y la llevaron al Salón Global. Mientras tomaba el café que le

sirvieron para tranquilizarla apareció Ballesteros.- Su preocupación era evidente, su mal

humor también.-

Quiso saber si había notado algo raro esa noche; si alguna computadora estaba prendida;

pero ella había visto las que estaban en su fila y nada fuera de lo normal le llamó la

atención. Ballesteros la mandó a su casa.-La custodiaron hasta que entró en ella.-

Cuando se bañaba le seguían temblando las piernas.- Se secó, se puso su bata raída y se

sentó en su sillón favorito.-Prendió un cigarrillo y empezó a recordar todo lo sucedido,

las palabras de Ballesteros resonaban en su mente…”no vio nada raro??? “…. No, no

había visto nada, sólo le llamó la atención no encontrar a Horacio, pero ese no era un

detalle importante, pues no siempre estaba.- Sintió que la cabeza le daba vueltas, ya no

podía pensar más, sólo se le aparecía el cuerpo de Horacio bañado en sangre.- Poco a

poco comenzó a hacerle efecto el tranquilizante y se quedó dormida en el sillón.

Era temprano cuando despertó; el sol apenas iluminaba su cuarto, comenzó a

desperezarse cuando de pronto recordó; recordó todo lo sucedido la noche anterior.- Se

cambió, desayunó frugazmente y salió corriendo. Quería llegar pronto para hablar con

Ballesteros… para saber qué novedades había.-

Presentó su credencial y entró, iba directo al Despacho de su jefe, todo parecía normal;

no había caras preocupadas ni gestos tristes, parecía como si nada hubiese pasado.-

Golpeó a la puerta, pese a no obtener respuesta entró igual, no había nadie en la

Oficina.- Sus ojos recorrieron todo el recinto y chocaron con un panel de claves

encriptadas; se acercó lentamente y ahí estaba su Código de Acceso, y si bien nadie

sabía de encriptamientos, era un peligro que estuviera tan a la mano de cualquiera.-

Salió rápido, no quería que el Jefe la viera sola en la Oficina.- Caminó buscándolo hasta

que lo vio en la Oficina Ran.-

Cuando entró se percató que todo estaba limpio, era como si ahí no hubiera pasado

nada. En un rincón, frente a una computadora de celdas invertidas estaban Ballesteros

junto a Juan Ignacio, el más joven de los programadores.- “Juancho”, como todos le

decían, tenía conocimientos muy específicos en el área de los enigmas.- Había sido un

hacker desde muy pequeño, era éste, un secreto a voces.-

María Ruth se acercó a ellos, cuando Ballesteros la vio, le hizo un ademán para que lo

siguiera hasta la cocina del piso.- Pase ud. ---dijo el Jefe---, se acordó de algo????

No, dijo María Ruth, pero de pronto agregó……..¡¡¡¡ESPERE!!!!!!!..... cuando anoche

entré al programa me pareció que la lista “P:U:” (PERSONAS REUBICADAS) era más

corta; pensé que hoy la controlaría, pero recién ahora me acuerdo de ello.-

El Jefe palideció; se puso de pie de un salto derramando el café que estaba tomando----

por favor ¡!!!!!, controle urgente lo que dice y me lo informa inmediatamente---- así lo

haré dijo María Ruth y salió presurosa hacia la sala.-

Ya en ella tecleó su clave, pulsó enter y esperó.- De pronto su acceso estaba permitido y

comenzó a trabajar, al cabo de un rato sus manos comenzaron a transpirar y un frío

recorrió todo su cuerpo.-

Apagó el sistema; volvió a prenderlo y retomó todo nuevamente, alentaba la esperanza

de un error, pero no fue así, todo seguía igual.- Cerró y salió corriendo hacia la Oficina

de Ballesteros. Ni siquiera golpeó la puerta para entrar ---Jefe---- dijo, faltan datos

encriptados, sacaron del sistema todos los registros de la letra “L”.-

Ballesteros se desplomó en el sillón, me miró con sus ojos acerados y gélidos y

preguntó--- Está ud. segura?----- si, si, dije.- Sin lugar a dudas.-

Cómo pudo suceder?--- en qué momento entraron en su sistema?’ Quién más conoce su

clave de acceso?.-

Eran todas preguntas sin respuestas; mis pensamientos giraban vertiginosamente. Traté

de analizar minuto por minuto las tres horas y media que estuve ahí…”llegué, encendí

un cigarrillo, prendí la computadora y me metí de lleno dentro del programa; trabajé

hasta las 3… que más hice?..... de qué me olvido?.... ¡DIOS MIO!!!!, ya se…¡ fui al

baño!!!!!.- Aproveché cuando estaba cargando el programa de consecuencias

subyacentes para ir; ¡pero fueron sólo cinco minutos!!!.- Qué hora era?’…. hizo un

esfuerzo sobrehumano para recordar y lo logró, cuando introdujo el Programa Master

eran las dos de la mañana.-

Que sucedió en esos cinco minutos???

Tomé mi celular y llamé al Jefe mientras iba a su encuentro; lo puse al tanto de lo

sucedido y me pidió que me encontrara con él. Nos reunimos en una sala de terminales

ciclópeas de última tecnología.-Junto a Ballesteros había dos hombres que no conocía y

que luego de hacerme preguntas por espacio de media hora me ordenaron sentar frente a

una de las terminales y me dijeron que entrara al sistema A:I:P: (Acceso a

Informaciones Privadas), miré al Jefe y éste con un ligero movimiento de cabeza asintió

al pedido, pero les pidió que no miraran cuando introducía la clave de acceso.-

Una vez en el sistema buscamos la duplicación de los datos de las personas reubicadas

de la letra “L”, se imprimieron sus datos, lo pusieron dentro de un sobre de amianto y

éste a su vez en un ataché de aluminio.- Lo cerraron con llave y sin decir palabra alguna

se fueron, llevándoselo.-

Ballesteros me miró y me dijo…..”Tómese una semana de licencia. Por su bien no hable

de esto con nadie; acá no ha pasado nada. Buenos días…”

Llegó a su casa con un sabor amargo en la boca, se sentía inquieta, malhumorada,

impotente, quería salir corriendo pero se limitó a dar un baño de inmersión; necesitaba

relajarse y tranquilizarse.-

Salió del baño, se tomó un tranquilizante; se puso su remerón preferido y se acostó en

el sofá.- Prendió el televisor y luego de un rato de mirar sin ver, se quedó dormida.-

Tuvo terribles pesadillas y en todas ellas veía a Horacio llamándola, pidiéndole auxilio.-

Se despertó sobresaltada.- Le pareció que golpeaban, su corazón comenzó a latir

fuertemente, se dio cuenta de que tenía mucho miedo, pero aún así se dirigió a la puerta,

miró por la mirilla; parado detrás de la misma estaba Daniel, su novio desde hacía ya

dos años.-

Abrió asombrada… qué hacía Daniel a esa hora en su departamento?... luego recordó

que estaban citados en la inmobiliaria para ver una casa…”la futura casa de sus

sueños”.-

No quería ir, no estaba de ánimo, peo no podía decirle la verdad a Daniel.- Argumentó

un fuerte dolor de cabeza y acordaron una cita para otro día.-

Daniel estuvo con ella hasta el día siguiente. Cuando quedó sola volvió la pesadilla….

“Quién mató a Horacio, y por qué????....

Cerca del mediodía había entrado en pánico. Llamó a Daniel al celular, estaba en el

centro, le pidió ir a su casa y esperarlo, pero no quiso.- A María Ruth le molestaba que

Daniel nunca la llevara a su casa, pero muy en el fondo le venía mejor porque tenía

poco tiempo para estar juntos y era mucho más cómodo que él la esperara en su casa

cuando llegaba de trabajar.- Le preparaba el baño, la comida, y ella agradecía

íntimamente su discreción ya que muy pocas veces le preguntó de su trabajo, de sus

horarios, de sus compañeros.-

Salió a caminar. Cuando se dio cuenta le dolían tanto los pies por todo lo que había

caminado que tuvo que sentarse; llamó a un taxi para volver a su casa, eran las 14 hs..-

Cuando estaba pagando al taxista le pareció ver una sombra que cruzaba su ventana. El

corazón se le encogió, subió lentamente las escaleras que la llevaban a su

Departamento. Abrió la puerta despacio y dio un suspiro de alivio: era Daniel, estaba en

su escritorio.- Le dijo que vino porque la notó asustada y le estaba acomodando el

escritorio, porque según él, era un “zafarrancho”.-

Le dolían tanto los pies que cerró con llave y se desplomó en el sillón. Daniel tenía la

mesa servida… ¡¡le agradeció tanto su comprensión!!!!; él nunca preguntaba. Ahora por

ejemplo no le preguntó por qué no estaba trabajando.- María Ruth pensó en su interior:

“Es el hombre ideal”…

Cuando despertó eran casi las seis de la tarde; encontró una nota de Daniel donde le

dejaba un beso y le decía que faltaría dos días por cuestiones de trabajo. Esto la angustió

pero ya estaba acostumbrada a sus ausencias.- Fue a la puerta y le puso doble cerrojo.-

Comenzó a leer un libro de Concatenamientos Eventuales, pero no pudo concentrarse.

Se dedicó a preparar comida; esto siempre la distendía.- Con la cantidad que hizo podría

abastecer a toda una familia, pero no importaba, total ella no tiraba nada, todo lo que

sobraba iba al freezer y luego la sacaba de apuros.-

Comió vorazmente; roció su comida con un exquisito cavernet privado que le habían

regalado y lo cuidaba celosamente.- Casi instintivamente fue a buscar una película;

prendió el DVD e introdujo “Sexto Sentido”, la había visto como cuatro veces. Era la

preferida de Daniel y de ella.-No pudo terminar de verla, apagó el aparato y se fue a

dormir; no se encontraba bien en ningún lado.-

Se levantó a las siete y puso el informativo.- Estaban pasando un amplio informe sobre

las Papeleras y sus consecuencias por la polución ambiental; de pronto aparece una

noticia de último momento, rezaba…”MASACRE EN CALCHAQUI”, explicaba de

que habían encontrado en el domicilio de calle Maipú 927 de Calchaquí, pcia, de Santa

Fe, a toda una familia brutalmente asesinada.- “El señor Juan Carlos García, de 58 años

de edad, empleado administrativo de la Empresa “SANTA FE AL NORTE “, su esposa

María del Rosario Clark y los hijos del matrimonio, Juan José de 24 años, Emilia de 20

años y Mariano de 17 años habían sido asesinados de un tiro en la nuca.-Este quíntuple

asesinato tiene todas las características de un crimen mafioso---seguía explicando el

periodista---- y tiene consternada a toda una ciudad que apreciaba al matrimonio García

pese a no ser oriundos de la ciudad.- Pero desde que llegaron, hace de esto 8 años—